Shemol Ibrahim

 y la Inconversa





…..Una mujer de cabellos dorados —de cuerpo muy seductor— caminaba por las calles de Jerusalén. Amenazada por el fuerte viento y la inminente lluvia, se dirigió hacia algún refugio cercano. Sin proponérselo, entró bajo la fachada de una sinagoga. Allí, afuera, se encontró con Shemol Ibrahim, un joven religioso muy apuesto que estaba de pie absorto en sus pensamientos; recién había pedido perdón a Dios porque no iba a entrar al servicio del Shabat que estaba por comenzar. De repente, se volteó hacia su lado y, al ver a la mujer tan descotada y en minifalda, le ofreció su sobretodo para evitar pecar contra Dios. La mujer, sin comprender del todo, lo percibió como un acto de generosidad y le agradeció con una sonrisa de labios rojo intenso que él atesoró.

 

…..La lluvia había comenzado y parecía prolongarse por mucho tiempo. Shemol Ibrahim se disponía a regresar a su trabajo en la joyería. Pero al ver a la pobre mujer intentando salir, le regaló su sombrilla negra y se alejó caminando con prisa bajo la lluvia.

…..La mujer solo logró ver la espalda de él y los flecos de su cintura tambalearse mientras se retiraba. Quedó sorprendida ante tal gesto, pero no pudo agradecerle. Así que se dirigió a su entrevista de trabajo.


…..Al día siguiente, la mujer de cabellos dorados regresó a la sinagoga para agradecerle. Lo esperó en la acera de enfrente, ya que no le permitieron entrar debido a su vestimenta. 

…..Una hora más tarde, vio salir a Shemol Ibrahim. Se apresuró a encontrarse con él; sin embargo, él se percató de que ella venía a su encuentro y, para no ser visto por sus colegas, aceleró el paso y cruzó la calle sin mirar y un camión rojo de placa número 6 estuvo a punto de arrollarlos a ambos. Rápidamente, él se metió por una callejuela poco transitada. 

…..Tras unos minutos de taconeos bruscos sobre el suelo de piedras, la mujer alcanzó a Shemol Ibrahim e intentó explicarle por qué lo seguía. Él agachó el rostro y, con la mano extendida, le ofreció con vehemencia entrar al primer restaurante que vio.

…..Ya dentro, él la invitó a sentarse en la mesa más escondida del lugar. Allí conversaban largamente; ambos intercambiaban sonrisas mientras el cuerpo de él temblaba ante su belleza. Luego, la invitó a un almuerzo típico de comida kosher, y mientras esperaban, escuchaba atentamente a la elocuente mujer hablar de sus grandes proyectos y su mudanza de Galilea a Jerusalén. 

…..Al cabo de un tiempo, el mesero trajo las tres porciones solicitadas y entregó una a cada uno. Shemol Ibrahim le recordó amablemente al mesero que la tercera porción era para la mujer anciana que pedía comida en la entrada, a lo que el mesero se disculpó por el olvido y procedió a cumplir con lo requerido.

…..La mujer percibió el gran espíritu generoso de aquel hombre y decidió, en su interior, que lo conquistaría.


…..Después de varios meses, había logrado su cometido. Su belleza y elocuencia lo había hecho todo más fácil, por lo que Shemol Ibrahim le pidió matrimonio, a pesar de que ella era inconversa.


   *  *  *


…..Después del matrimonio, la mujer veía cómo la generosidad de su esposo aumentaba cada día más. Como las ganancias de su joyería habían crecido, él le daba regalos cada vez más ostentosos. Ella se sentía atendida y amada. Lo único que la molestaba era que los sábados él asistía a la sinagoga, mientras ella se quedaba en casa y se aburría.

…..Cada sábado era lo mismo. Con el paso de los años, ella se sentía desatendida, pues veía que para él la religión era más importante que su esposa.

…..Ella se las ingenió para que Shemol Ibrahim faltara un sábado a la sinagoga, esto lo hizo sentir mal, pero, por agradar a su esposa, pensó que estaba haciendo lo correcto.

…..Con el tiempo, ella ya había logrado que su esposo faltara siete sábados seguidos. Esto la hacía sentirse satisfecha, pues pensaba que pronto lo haría desistir de su religión. Por otro lado, Shemol Ibrahim empezaba a tener problemas con su familia ortodoxa y con su trabajo: ya no tenía clientes y sus ventas estaban en cero, lo que obligaba a la pareja a vivir con lo mínimo.

…..La mujer empezó a sentir la escasez y veía cómo su vida acomodada comenzaba a mermar. El país entraba en crisis económica debido a los constantes ataques terroristas, a lo que se sumaba el boicot de las naciones occidentales hacia los productos israelíes. La hambruna se hacía sentir en los estómagos de los habitantes de la gran ciudad.


…..Un día, al llegar del trabajo, cansada hasta más no poder, observó que su esposo daba limosnas a un hombre necesitado. Entonces le reclamó con dureza, explicando que era ella quien aportaba el dinero en la casa y que él no debía regalar monedas. 

…..No obstante, siete días después, tocaron a la puerta de su casa mientras la pareja cenaba. Shemol Ibrahim abrió y atendió con una sonrisa a una mujer anciana que, llorando, le pedía algo de comer para sus dos hijas hambrientas. Su esposa escuchó la conversación y, al acercarse de reojo, observó que su esposo le había regalado unas hortalizas a la anciana, además de una suma de monedas muy, pero muy generosa.


…..Definitivamente, fue la gota que colmó el vaso. A pesar de los horribles insultos y gritos ensordecedores, él no pronunció ni una palabra. Ante su silencio, la mujer de cabellos dorados continuó denigrándolo, hasta que finalmente echó a Shemol Ibrahim de su propia casa y de su vida. 

…..No tenía a dónde ir. Dudó en acudir a la casa del rabino, por lo que decidió pasar la noche bajo un árbol en el cementerio. Lloró amargamente y pidió a Dios que lo ayudara.



                                                                               *  *  *


…..Pasó el tiempo, y como Shemol Ibrahim era muy apuesto e inteligente, no tardó en encontrar una nueva pareja: una bella joven de cabellos castaños. Esto le valió la expulsión de su congregación y el repudio de su familia. Sin embargo, continuó adelante y comenzó a vivir en concubinato con la joven de cabellos castaños. 

…..Tan solo siete días después, Shemol Ibrahim veía cómo su joyería comenzaba a recuperarse. Los clientes entraban y salían con sus compras, y en poco tiempo había duplicado sus ingresos, un hecho que no pasó desapercibido para nadie, incluida su primera esposa, la mujer de cabellos dorados, quien no dudó en acercarse a su exmarido.

…..Más tarde, la mujer de cabellos dorados se perfumó y se dirigió a la joyería con decisión. Entró bruscamente e increpó a la joven de cabellos castaños, quien huyó llorando. 

…..Seducido por su cuerpo voluptuoso y sus melosos halagos, Shemol Ibrahim decidió regresar a su antigua casa con ella por segunda vez. 


…..Tras la primera noche romántica y conciliadora, él se había quedado dormido hasta tarde, faltando nuevamente al servicio matutino del Shabat. La mujer de cabellos dorados se había despertado temprano y observó una carta debajo de la puerta principal. Era del banco y estaba dirigida a Shemol Ibrahim. 

…..A escondidas, leyó la carta y descubrió que su recuperado esposo había transferido generosamente la totalidad de sus ingresos a la cuenta de la joven de cabellos castaños. 

…..Enfurecida y decepcionada, tomó la ropa de Shemol Ibrahim y la arrojó a la calle, expulsándolo por segunda vez de su casa y de su vida.

…..Sin comprender su suerte, Shemol Ibrahim volvió a refugiarse bajo el árbol del cementerio. Lloró amargamente y le pidió a Dios que lo levantara de nuevo.


                                                                                *   *  * 


…..El domingo por la mañana, recién había abierto su joyería, sonó la campanita de la puerta indicando la llegada del primer cliente. Era una joven de cabellos negros que deseaba un collar brillante con la estrella de David. El collar costaba cien shékels, pero, por ser el primer cliente del primer día de la semana—, le hizo una rebaja del veinticinco por ciento, quedando en setenta y cinco shékels.

…..Sin embargo, la joven bajó el rostro con tristeza, pues solo tenía cincuenta. Shemol Ibrahim se dio cuenta de que su primera clienta estaba por marcharse, y con ella, quizá, su primera bendición. Entonces la tomó sutilmente del brazo y le dijo: 

…..—Bella dama, el Altísimo me ha mostrado que debo darte el collar por el dinero que posees. 

…..La joven de cabellos negros quedó profundamente agradecida y, al día siguiente, le llevó un pan babka como muestra de gratitud. Él lo aceptó e invitó a la joven a compartir una taza de café.

…..Shemol Ibrahim había quedado impactado por la belleza y sencillez de la joven y no dudó en convencerla de vivir con él. Tras la aceptación de ella, comenzaron a vivir en concubinato, sin importarle lo que dijeran de él. 


…..En tan solo siete días, Shemol Ibrahim notó una repentina afluencia de clientes que compraban en su joyería como hormigas sobre un terrón de azúcar. Estaba seguro de que la joven de cabellos negros le había traído la bendición del Altísimo. Y no en vano: su cuenta bancaria se había triplicado gracias a las inesperadas ganancias. 


…..Los vecinos no daban crédito a la gran bendición que el Altísimo había derramado sobre él. La mujer de cabellos dorados fue la primera en escuchar los comentarios de la gente y, en cuestión de minutos, ideó un plan para convencer a Shemol Ibrahim.

…..Al atardecer, fue a la joyería ataviada con el elegante vestido rojo que él le había regalado; buscaba avivar emociones y recuerdos. Entró justo cuando Shemol Ibrahim estaba por cerrar y encaró a la joven de cabellos negros, quien huyó despavorida ante sus amenazas de muerte. Después de todo, ella seguía siendo, legalmente, su esposa. 

…..La sensual mujer de cabellos dorados, tras una exhibición de lágrimas de cocodrilo, lo convenció de que esta vez había cambiado y que jamás lo dejaría. Entonces, Shemol Ibrahim accedió a vivir con ella por tercera vez.

…..Tras una noche desbordada de pasión, ambos permanecían en su lecho, apreciando la belleza del amanecer. Shemol Ibrahim se disponía a ir a la sinagoga, pues quería reconciliarse con su rabino y con Dios. No obstante, su esposa lo convenció de quedarse en la cama, y allí pasó toda la mañana.

   Al mediodía, tocaron con fuerza a la puerta de su casa. Shemol Ibrahim se levantó y atendió al cartero. Al abrir la carta, descubrió que el banco le estaba reclamando una deuda por no haber pagado los impuestos durante años; la suma era monumental. Les habían dado un ultimátum de siete días para pagar la deuda o le quitarían la casa.


…..Ambos se quedaron en la calle. Y, por si fuera poco, ella se enteró de que la deuda de Shemol Ibrahim era tan grande que los había dejado cuatro veces más pobres que antes. La mujer pensó en abandonarlo por tercera vez, pero se dijo a sí misma: si lo dejo otra vez, es capaz de irse con otra mujer y volver a ser más rico que antes

…..Entonces, tomando un profundo respiro, le comentó a Shemol Ibrahim que seguiría adelante con él, a pesar de su pobreza y de su deuda.

…..No obstante, él le explicó que la semana siguiente empezaría su año sabático laboral. Le comentó que, por su creencia, no trabajaría durante todo un año, y que al cabo de ese tiempo llegarían muchas bendiciones.



                                                                                 *   *  *



…..Las hojas del almanaque seguían cayendo, y la mujer sufría mucho al ser el único sustento del hogar. Ella siempre regresaba a casa cansada y, como cada día, vió que él permanecía sentado bajo el árbol de las meditaciones en su jardín.  Sostenía su libro sagrado al tiempo que movía su cuerpo hacia delante y hacia atrás incesantemente. En sus oraciones en voz alta, se podía percibir que él agradecía al Altísimo por las bendiciones de cada día y por las futuras bendiciones al acabar el año sabático laboral. 

…..Pasaron tres meses, y la mujer de cabellos dorados veía cómo se hundían en la pobreza. Recordaba, sin embargo, que si lo dejaba, él podría irse con otra mujer y volverse rico, por lo que continuaba su día a día renegando del trabajo por tener que mantenerlo. Incluso había trabajado a doble jornada durante varios meses con lo que pagaron todas las deudas y recuperaron la casa. 


…..Habían pasado trescientos sesenta y cinco días de arduo y amargo trabajo. La mujer revisó la caja donde guardaban sus ahorros mancomunados y se sorprendió al verla vacía. Entonces interrogó a Shemol Ibrahim con gran dureza, temiendo que, otra vez, hubiera hecho alguna estupidez. 

…..Y no se equivocó: él le confesó que, por ser el nuevo año, debían despojarse de todas las riquezas para poder recibir nuevas bendiciones. Explicó que se las había regalado a los necesitados.

…..La mujer de cabellos dorados se llenó de enojo, lo maldijo desde sus entrañas y se marchó.

…..Horas después, se supo que ella se había quitado la vida arrojándose frente a un camión rojo de placa número 6. 


  …..Shemol Ibrahim se sentía confundido y un poco enojado con el Altísimo. Se fue corriendo al cementerio a llorar bajo el gran árbol. Al cabo de unas horas, le pidió perdón por haberse enojado y, luego, suplicó fervientemente que lo volviera a levantar.

…..El sábado siguiente volvió a la sinagoga, mostrando un sincero arrepentimiento, y fue acogido de nuevo por el rabino.

…..Al día siguiente, domingo por la mañana, mientras abría la puerta de su joyería como de costumbre, notó en el piso una carta proveniente de Galilea. Era un mensaje que explicaba que el padre de la dama de cabellos dorados —su suegro— había muerto tres días antes. Y en su testamento había dejado en herencia todas sus tierras y riquezas a su única hija y a su yerno legal. Por consiguiente, Shemol Ibrahim llegó a ser cinco veces más rico que antes. 



                                                                                   *   *  *



…..Shemol Ibrahim vio que el Altísimo aún lo bendecía, sintiéndose pleno y agradecido, Le juró que no volvería a unirse con ninguna inconversa. 

…..De repente, sonó la campanita, indicando la entrada de un cliente. Era una mujer de cabellos pelirrojos, tres veces más hermosa y sensual que la de cabellos dorados, castaños y negros juntas. Su cuerpo era una obra de arte, hecha a la medida del deseo más lujurioso imaginable. 

…..Shemol Ibrahim observó cada detalle de la dama y sintió su cuerpo temblar. Su respiración se dificultaba. Sin embargo, detrás de ella pudo divisar la estrella de David colgada sobre la puerta, que tenía un brillo reluciente extraño. Por lo que volvió su atención hacia la dama y le dijo con voz áspera:

…..—Estoy por cerrar y no atenderé a nadie.

…..El eco resonó en las paredes. La mujer de cabellos rojos salió de la joyería pero se quedó cerca de la puerta. Se peinó el cabello y encendió un cigarrillo. Shemol Ibrahim la veía desde dentro por la ventana. Veía su silueta todavía llamativa mientras limpiaba el vidrio del mostrador.


…..En cuestión de segundos, entró una joven y él la reconoció de inmediato. Era la novia de cabellos negros que había regresado tan pronto se enteró de la muerte de la mujer de cabellos dorados.

…..Le comentó que si aún la amaba, ella estaría dispuesta a volver con él. A lo cual, Shemol Ibrahim accedió gratamente. La hizo sentar en una esquina y la invitó a tomar un café. La joven de cabellos negros esperaba sentada mientras leía unas revistas de joyas sobre una mesa.

…..Shemol Ibrahim preparaba el café, desde dentro observó que la mujer de cabellos rojos aún seguía a la puerta y ya fumaba su segundo cigarrillo.


…..Cuando venía saliendo con la bandeja de café y dos trozos de torta babka, se estremeció al ver que la puerta principal se abrió de manera violenta; era la joven de cabellos castaños quien se veía muy agitada, pues había venido tan pronto se enteró de la muerte de la mujer de cabellos dorados.

…..Shemol Ibrahím la vió allí parada frente a él, tan hermosa como el primer día que la conoció. La joven de cabellos castaños no se percató que había otra mujer allí, y tirándosele a los pies de él le dijo que ella aún lo amaba con locura y le pidió que la aceptara de vuelta. 


…..Shemol Ibrahim estaba entre la espada y la pared, miró a lo alto sin poder comprender por qué le pasaba esto a él. 

…..Aún mantenía la bandeja en sus manos, la cual temblaba mientras el sudor recorría sus mejillas, volteó la mirada hacia la joven de cabellos negros quien había presenciado toda la escena. 

…..Entonces, ambas jóvenes se miraron a los ojos y su instinto femenino las puso al tanto de la situación.

…..Ambas miraron a Shemol Ibrahim quien permanecía inmóbill, sudando y temblando aún más. Él no quería herir a nadie, por lo que había decidido decirle a las dos que no iba a volver con ninguna.

…..No obstante, esos pocos segundos parecían eternos para ambas jóvenes, pues temían que en cuestión de segundos toda su ilusión se desvanecería, por lo que la de cabellos negros se adelantó y dijo que si deseaba podría tenerlas a ambas.


…..Shemol Ibrahim quedó estupefacto, se le cayó la bandeja y las tazas se rompieron en pedazos y el café se derramó en el piso junto a los trozos de pan.

…..La joven de cabellos castaños no sabía qué decir, se agachó a recoger la bandeja mientras que su mente le recordaba que él era muy rico. Entonces, se apresuró y le dijo que por ella estaba bien.   

…..Shemol Ibrahim sabía que esto era una tentación del maligno, pero al ver a las dos jóvenes hermosas cooperando una con la otra en la limpieza del piso, se quedó meditando. Ambas mujeres estaban nerviosas, pero seguían fregando el piso expectantes.

…..Mientras él pensaba, la puerta principal se abrió una vez más y la mujer de cabellos pelirrojos que estaba fumando afuera, entró desafiante. Y mirándolo a los ojos con firmeza, le dijo que ella estaba enamorada de él y que la podía hacer suya. A lo que Shemol Ibrahim se desmayó al instante.


…..Las tres mujeres se miraron a los ojos y entendieron que no había escapatoria; sería una guerra a muerte. 

…..Rápidamente, la joven de cabellos negros y la de cabellos castaños se percataron que la de cabellos pelirrojos era extremadamente hermosa y más sensual que ellas dos, por lo que la convencieron a ella del plan inicial, alegando que las tres tendrían suficiente dinero.

…..Poco después, Shemol Ibrahim se despertó y escuchó el plan de las tres jóvenes, quienes sonrientes esperaban su respuesta. Ante esto, Shemol Ibrahim se volvió a desmayar. Las tres jóvenes seguían nerviosas sin saber qué más hacer.


…..Finalmente, él logra despertarse. Y después de ver a las mujeres tan hermosas, decididas y cariñosas con él, decidió, sin consultar al Altísimo, dar rienda suelta a sus pasiones y les respondió que sí. Y no solo eso, también les ofreció darle todas sus riquezas y herencia a las tres. Pero que primero debía ir a donde su rabino a quien ya le había donado toda su herencia y sus riquezas mediante un contrato a su nombre. Pero el rabino no quiso aceptar tanta generosidad por lo que le había dicho que regresara hoy para firmar otro contrato de devolución total. Ante tal noticia, las mujeres quedaron maravilladas.


…..Lleno de tanta emoción por tener tres mujeres, Shemol Ibrahim les dijo que saldría a comprar una botella de vino para celebrar y las dejó dentro de la joyería. 

…..Él iba cruzando la calle con el corazón acelerado y la mente nublada, por lo que no se percató que el camión rojo venía y lo arrolló salvajemente.

…..Sí, el mismo de placa número 6 que había arrollado a su esposa de cabellos dorados. 


…..No obstante, por la misericordia del Altísimo, había quedado vivo pero en estado de coma. Las tres mujeres lo llevaron al hospital, su vida pendía de un hilo.

…..Ellas estaban en la sala de espera, al enterarse por el doctor que era muy probable que en pocas horas se muriera, las tres empezaron a discutir por quién de ellas se quedaría con su riqueza. 

…..Mientras tanto, el espíritu de Shemol Ibrahim se encontraba ya en el infierno. Se sentía profundamente angustiado y el calor se hacía cada vez más insoportable. Había mucho humo y no podía ver casi nada. Solo oía gente gimiendo de dolor. De repente, empezó a caminar y se tropezó con una mujer que gritaba desesperada. Era una mujer muy sensual, tenía grilletes en los pies y atormentada le suplicaba un poco de agua para beber.


…..Shemol Ibrahim miró en todas direcciones, pero al no encontrar agua se acercó a la mujer para liberarla. En ese instante, un portal extraño se abrió ante ellos, y ambos pudieron ver a los doctores luchando por salvarle la vida a él. A escasos metros, oyeron la discusión de las tres mujeres que, con una calculadora en mano, hacían cuentas apresuradamente.

…..Shemol Ibrahim se entristeció profundamente al ver esto. La mujer encadenada lo acarició, intentando consolarlo. De pronto, un nuevo portal de intensa luz se abrió cerca de él. Apenas alcanzó a distinguir la silueta de un ángel que le ofrecía una última oportunidad para regresar al hospital.

…..Él dio un paso hacia la luz, pero una mano sobre su hombro lo detuvo. Tras un beso apasionado y una mirada ardiente, la mujer lo persuadió de quedarse. Y así, Shemol Ibrahim aceptó quedarse con ella… por cuarta y última vez.


 

                                                                                 Fin.




«No unáis en yugo desigual, 

      te podría alejar de Dios y comprometer tu alma.»